04 Julio 2008
Centros Especiales de Empleo: un lugar más donde trabajar
Empleo y discapacidad, Experiencias, Oportunidades Sin comentarios »
Los Centros Especiales de Empleo (CEE) son empresas de empleo protegido, donde al menos el 70% de su plantilla está formada por personas con discapacidad y cuyo objetivo principal es el de proporcionar a dichas personas la realización de un trabajo productivo y remunerado, adecuado a sus características personales y que facilite la integración laboral de éstas en el mercado ordinario de trabajo.
Según se desprende de esta definición, los CEE son empresas que sirven de pasarela para el mercado laboral ordinario, por lo que los empleados sólo trabajarían allí hasta que estuviesen preparados para trabajar en la empresa privada, pero lo cierto es que a menudo ocurre que los empleados acaban quedándose en los CEE, sobre todo los empleados con discapacidad intelectual (que por desgracia lo tienen bien difícil para incorporarse al mercado laboral ordinario).
Ésta es una de las principales desventajas de estos centros de trabajo, pero también hay otras como por ejemplo que son empresas que parecen preocuparse sólo por la productividad y competitividad en condiciones laborales precarias, no existe representación sindical (bien por dejadez o bien por el poco interés), si el centro tiene un alto porcentaje de personas con discapacidad impide que estas personas se relacionen con personas sin discapacidad, se trata mayoritariamente de empleos de baja cualificación y remuneración y, por último, hay quienes afirman que se trata de “guetos” en donde te explotan laboralmente.
Pero como todo en esta vida, no todo son desventajas y también tienen una serie de ventajas, entre las que destacan:
- Para muchas personas con discapacidad son una meta, ya que pueden suponer la única vía para trabajar.
- Suelen ser empresas accesibles y adaptadas.
- Se establecen relaciones de compañerismo y empatía entre los empleados, por ser todos o casi todos personas con discapacidad.
- No existen discriminaciones por tener una discapacidad.
- Sirven para adquirir experiencia laboral.
- Sirven para aprender y adquirir hábitos laborales.
¿Te quedas con lo bueno o con lo malo?
Fuente imagen: CEE Afandem
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Hace algunos viernes mirando Caiga Quien Caiga (CQC), un programa periodístico argentino que conduce por Mario Pergolini, vi una nota que me llamó mucho la atención. Gonzalito, uno de los movileros más descarados del programa, visitó la sucursal de Google en Buenos Aires.
Hoy estuve pensando en lo bueno que resulta un agradable clima organizacional para la vida personal: si uno se siente bien en el empleo, al llegar a casa emana alegría y tiene ganas de contar lo que ha vivido en el día, aunque esté muy cansado.
Para muchas personas que trabajan, las mañanas implican una real lucha contra el despertador. Sin embargo, también hay quienes están en el otro extremo, los madrugadores, esos que no pueden dormir más allá de las 6 o 7 de la mañana, incluso en días festivos.
Para la mayoría de las personas el “temido” primer día de empleo constituye una instancia de expectación y nerviosismo. Es que no es fácil adaptarse a un escenario completamente nuevo y desconocido.
Para la mayoría de las personas trabajar es una necesidad para poder subsistir, una necesidad que para algunos puede ser vocacional y para otros odiosa, para unos será más necesidad que para otros, pero en general sólo se trata de eso… de una necesidad.
Cuando tu jefe es un verdadero líder, debes aprovechar la oportunidad de aprender de él. Pero si a es ti a quien le ha tocado ser líder, también puedes nutrirte de la situación, enseñando y guiando a tu equipo.