Los riesgos de recomendar a un amigo

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Cuando un amigo queda sin empleo lo lógico es tenderle una mano, más aún si tenemos la tranquilidad de encontrarnos en una cómoda posición laboral. Claro que no siempre es una decisión exenta problemas.

El primer paso consiste en hacer un chequeo de nuestra valiosa red de contactos para luego determinar cuál de ellos podría ofrecerle una real oportunidad. El único y gran problema es que a veces el cariño nos enceguece y no somos capaces de reconocer las debilidades del otro. Entonces ¿qué sucede cuándo nuestro recomendado no responde a las expectativas del empleador? ¿En qué posición quedamos al empeñar nuestra palabra?

Hace algunos años Cristóbal, uno de mis mejores amigos, quedó preseleccionado para un trabajo en la empresa que trabajaba. Conocía al gerente de la compañía y no dudé en intervenir a su favor. Finalmente consiguió el contrato, pero su desempeño, tanto personal como profesional, no estuvo a la altura de las circunstancias.

Cuando me enteré de su cuestionado comportamiento, busqué mil formas para intentar justificarlo, ya que su despido sería la pérdida de una excelente oportunidad de trabajo y de paso mi coronación como el hombre menos creíble.

Sugerir a alguien para un puesto determinado puede convertirse en un arma de doble filo. Cuando esa persona se adapta al ritmo laboral sin problemas, es rigurosa y mantiene buenas relaciones interpersonales, de seguro recibiremos más de algún elogio por el nombre propuesto. Pero si ocurre lo contrario y el recomendado resulta ser un soberano desastre, es muy probable que nos endosen parte de la responsabilidad.

Ante una situación semejante lo que más nos pesa es que nuestra palabra queda en entredicho, sobre todo si injustamente asocian el mal comportamiento del otro con nuestro desempeño laboral. Se tiende a pensar que si respaldamos a un mal “elemento” es porque carecemos de carácter o somos poco exigentes a la hora de seleccionar a nuevos funcionarios, y eso, sólo va en desmedro de nuestro perfil profesional.

Luego de que mi amigo fuera alejado de la compañía tuve que soportar un par de bromas al respecto, pero ninguna recriminación mal intencionada. Cristóbal me pidió las disculpas correspondientes y por supuesto aprendí una gran lección. El punto es que a veces nos cuesta pensar con frialdad, tomar distancia y congelar por un momento el cariño, es sumamente difícil cuando se trata de un amigo.

Cuando recomendamos a alguien, ya sea para un cargo de mucha o poca responsabilidad, lo importante es que esa persona cuente con la formación necesaria, con experiencia que avale su desempeño y con un carácter acorde al cargo ofrecido. De seguro tomando estas precauciones nos ahorraremos muchos malos ratos.

Fuente fotografía: www.blogdetrabajo.com

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Una respuesta para “Los riesgos de recomendar a un amigo”

  1.  
    Valeria dijo:

    Queria saber algo de las propuestas de trabajo. Muchas Gracias.

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