La desmotivación en el trabajo

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¿Cada día se te hace más difícil llegar a la oficina? No es fin de año pero el trabajo te agota; lo último que queres hacer es cumplir con las tareas de siempre. Sabés que necesitás un cambio. Y te preguntás: ¿debo irme a otra empresa, pedir un traslado de área? o ¿es otra cosa? Estás desmotivado y todo te resulta tedioso.

Al principio el malhumor surge en situaciones que antes no te despertaban ese sentimiento. Escuchás los pasos de tu jefe acercándose por el pasillo, viene a preguntarte algo. Ya sabés lo que te va a pedir, es esa época del mes en la que tienen que presentar ese reporte . Le das una fecha de entrega con la más falsa de tus sonrisas. Cuando te ponés a trabajar sobre el tema tu atención se dispersa entonces contestás todos los mails que tenías pendientes: cumpleaños de amigos/as, confirmás tu asistencia al partido de fútbol, entrás al diario a leer las últimas noticias. Mientras tanto el reporte sigue sin hacer. Así pasan dos días pero mantenés la calma porque ya hiciste tantas veces ese reporte que no pasa nada. Finalmente, te encontrás el viernes trabajando horas extra para llegar a la fecha de entrega. Llega el fin de semana y estás más agotado que la semana anterior.

La escena anterior se repite a diario en todo el mundo. Muchos especialistas en RRHH hablan sobre la “desmotivación” de los empleados. Un riesgo que crece en las personas como una bola de nieve y puede perjudicar seriamente su desempeño. Los expertos sostienen que “cambiar de trabajo no es siempre la solución”. Aseguran que la desmotivación laboral debe ser combatida individualmente como seres humanos y por las mismas organizaciones que aglutinan a cientos de empleados.

El especialista Juan Luis Urcola reconoce las siguientes causas de desmotivación: Imputables a la persona: reflejadas en actitudes negativas, sentimientos de injusticia apreciadas por el trabajador. Imputables al trabajo: falta de objetivos, tareas poco atractivas, rutina, carga de trabajo, estar lejos de casa y rigidez horaria. Imputables al jefe: estilo de liderazgo, falta de reconocimiento, promesas incumplidas, eludir la responsabilidad, mal ejemplo, mal humor, descontrol. Imputables a la empresa: falta de sensibilidad, debilidad en la aplicación de normas, trato igual a los que cumplen y los que no.

La desmotivación es síntoma de un estado de ánimo, provocado por una situación íntima de la persona o por su ambiente. Ignorarla no es una solución, puede transformarse en una enfermedad que crece y contagia a otras personas: ¡Hay que enfrentar la situación!

En su teoría de las motivaciones el especialista  Juan Antonio Perez López concluye: “Se puede motivar de manera externa, con dinero, con cosas materiales. En este caso lo que se puede esperar de un trabajador es cumplimiento de la tarea, cuota de venta, no más que eso.  Se puede motivar a un trabajador apelando a los motivos internos (delegación, capacitación, desarrollo). En ese caso se puede esperar de él creatividad, capacidad para solucionar problemas, sugerencias, iniciativa. Finalmente, se puede motivar apelando a motivos trascendentes, es decir pensando en la otra persona (ánimo y apoyo, apoyo a sus problemas personales, fomentar un buen ambiente). En ese caso se puede esperar del trabajador lealtad, confianza, sacrificio, identificación”.

Y a vos, ¿qué aspectos de tu trabajo te desmotivan?

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matias saa

2 de respuestas para “La desmotivación en el trabajo”

  1.  
    Julieta dijo:

    Definitivamente la rutina, la tareas poco atractivas y la falta de objetivos. Sentirme soy capaz pero que mi puesto no me deja crecer, y lo peor de todo es sentirte atada a un buen sueldo.

  2.  
    EDITH dijo:

    Estoy en la misma situacion que tu Julieta.

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