Chile: Baja presencia de los jóvenes en el mercado laboral

septiembre 28, 2010
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En una nota publicada este jueves en el Diario de Concepción, se hacía énfasis en la alta tasa de desempleo juvenil que tiene el país y para graficar esa realidad se recurrió a un estudio de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) publicado en 2007 y cuyos números no dejan de ser preocupantes.


Según el informe las tasas de desempleo entre la población que va desde los 15 a los 24 años es tres veces mayor al índice general del país. Pese a que el documento es de hace tres años es claro que esa verdad no ha variado mucho y la cesantía entre los jóvenes sigue superando con creces al promedio nacional.

La nota del periódico penquista intenta encontrar la razón de estas cifras en argumentos como el paulatino deterioro socio-económico de las familias, una creciente crisis valórica en las nuevas generaciones que le ha restado méritos al esfuerzo en el estudio o trabajo, la pérdida del sentido de autoridad y por supuesto, la comentada mala calidad de la educación, tanto a nivel escolar como superior.

Un mercado poco interesante

Sin dudas todas estas causas, de cierta forma, colaboran a que Chile tenga una de las tasas más bajas de participación joven en el mercado laboral de Latinoamérica (especialmente en el caso de las mujeres) y que según análisis comparativos muestra una clara tendencia al descenso a través de los años.     

Sin embargo también habría que considerar el atractivo que presenta el mercado para los jóvenes que ven como poco productivo pasar entre 2 ó 5 años estudiando una carrera para una vez egresados darse cuenta que no tienen cabida en el sistema o que simplemente el nivel de vida que les aseguraba su título no era más que una quimera y que con suerte logran encontrar trabajo por un poco más del sueldo mínimo… los que tienen suerte.

Y es que los empleadores, conocedores del mercado, saben que a veces la saturación de profesionales les asegura tener una especie de público cautivo. Si una persona no está dispuesta a trabajar por lo que se le paga habrá 5 ó 10 que sí se mostraran atraídos por la oferta.

Costo-recompensa

A eso habría que agregar lo privativo que resulta la educación para algunos segmentos de la población por el costo que ésta tiene si se piensa en una enseñanza de calidad y que de cierta forma garantice un futuro al educando. 

Esta verdad quizás se puede respaldar en el alto número de jóvenes que no estudian o trabajan en Chile, cifras que en el caso de los dos quintiles más pobres llega al 63% según el estudio de la OIT.     

De hecho el director de la Oficina Subregional de la OIT, Guillermo Miranda, es claro en señalar en el informe que “una de las claves para que los jóvenes logren salir de la pobreza, es brindarles oportunidades dignas de trabajo. Es urgente impulsar la transformación de los programas existentes hacia una auténtica política de empleo decente para la juventud chilena”.

¿Sueldo mínimo profesional?

Situación que se ha vuelto titánica si se considera que en 1997 la tasa de ocupación de los jóvenes llegaba al 31,4%, mientras que en 2006 había bajado al 25%. A eso hay que sumar que a fines de la década de los ’90 a un joven le tomaba en promedio 17,5 semanas en encontrar trabajo. Hace cuatro años ese tiempo había aumentado a 22,2 semanas, es decir un poco más de cinco meses y medio.

Quizás la respuesta para revertir esta realidad esté en que los jóvenes vean de forma tangible los beneficios de educarse y prepararse para el mundo laboral, que sientan que la inversión realizada durante los años de estudio se recupera en el corto plazo y que les permite asumir otro estatus socio-económico.

Ante esto me pregunto… si tanto se habla de sueldo mínimo e incluso sueldo mínimo ético, porqué no se pone sobre la mesa la posibilidad de establecer un sueldo mínimo profesional. En otras palabras que el mundo del trabajo le asegure a un joven que estudió una profesión (universitaria o técnica) una remuneración base, para que no sea lo mismo tener un título a no tenerlo, como parece ser la ley del mercado laboral actual.

Para respaldar lo anterior sólo es cosa de saber que el sueldo mínimo es de 172 mil pesos, que la Iglesia Católica aboga por un sueldo mínimo ético de 250 mil y que según el informe de Futuro Laboral de este año hay varios profesionales que perciben en promedio entre 163 mil y 248 mil, es decir menos de lo establecido por ley y por debajo de la aspiración del clero.

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