Las cuentas felices de una tarea inconclusa

diciembre 24, 2010
COMENTARIOS

Recientemente, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, entregó públicamente la cuenta de lo que ha sido su gestión al frente de la cartera desde marzo de este año, destacando sus logros y poniendo menos énfasis en las metas pendientes. 


Mayor crecimiento y más trabajo

Según el secretario de Estado en estos últimos meses de 2010 el país ha logrado levantarse del impacto en su economía que significó el terremoto y maremoto de febrero, el cual afectó a gran parte del país, pero con mayor fuerza a las regiones del Maule y Biobío, lo que significó pérdidas millonarias en el aparato productivo de las ciudades y pueblos del valle central y la costa en esas zonas.

Pese a ello, Chile remató el año con un excelente rendimiento, mejorando sus cifras exportadoras e incrementando sus tasas de crecimiento, llegando incluso, durante el último trimestre, a valores del 7% de expansión. A eso hay que agregar los más de 315 mil puestos de trabajo que se crearon entre abril y octubre de este año y que fue todo un triunfo para la administración Piñera, que antes del terremoto se había propuesto crear 250 mil fuentes de empleo.

Otro punto a destacar tuvo relación con el salario mínimo, el que se incrementó en un 4,2% y llegó a los 172 mil pesos (366 dólares) a mediados de año, reajuste que se suma al conseguido recientemente por los empleados públicos (4,5%) tras una larga huelga.

Las dudas de algunos

Sin embargo estas cuentas alegres no están ajenas a las críticas, especialmente, en lo que tiene que ver con la generación de empleos. Y es que, si bien se reconoce el alto número de puestos creados en este tiempo, se duda de la calidad de los mismos y se teme, en ciertos sectores políticos y sindicales, que estos trabajos sólo ayuden a aumentar la precariedad laboral. Más aún, cuando desde el Gobierno y el empresariado se aboga por una mayor flexibilidad, concepto que todavía provoca reticencias entre los trabajadores.

Lo cierto es que, después de la reunión de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que se realizó en Chile, quedó al descubierto que el país tiene un alto número de empleos informales y que la tasa de subempleados ha crecido en un 20%. Ambos grupos son de riesgo si se piensa que en su mayoría carecen de contratos y de beneficios sociales y reciben bajas remuneraciones.

Otro dato es el aportado por la Fundación SOL, que señala que del total de empleos desarrollados a la fecha, el 65% son los que se definen como “a cuenta propia”. De estos, el 94% están trabajando bajo la modalidad de “jornada parcial” y un 70% responde a empleados “no calificados”, “operarios y artesanos” y “vendedores del comercio”, es decir mano de obra con poca o baja calificación.  

Tan latente es el problema de las condiciones de los trabajos en Chile y Latinoamérica que la OIT hizo un llamado a los gobiernos de la región a hacer un esfuerzo por crear empleos de calidad, especialmente para los jóvenes.

Incrementar la fuerza laboral

La tarea entonces no es menor si se considera que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señaló hace pocos meses que el país necesita incrementar su fuerza de trabajo en 1,5 millones de personas para lograr tasas de actividad similares a las del resto de los socios del grupo.

Y es que si el promedio de los países desarrollados que forman la OCDE es del 66% de su población mayor de 15 años activa, en Chile esa cifra llega al 54,4%. En cuanto a los habitantes inactivos, pero que están en condiciones de salir a buscar trabajo, el grupo de los países ricos indicó que el promedio de sus naciones socias es de 72,1%, una cifra bastante más alta que el 58,9% que marca el país.

Es de esperar que estos datos no sirvan de base para que el gobierno se vuelque a la tarea de cumplir a toda costa con los requerimientos y sugerencias de la OCDE, olvidando el factor al que hizo mención la OIT. Calidad, por un lado, y sueldos dignos por otro, parecen ser elementos que a muchos sólo parecen significar trabas para la generación de empleos. Ahí está la tarea, intentar que las personas y las cifras macroeconómicas coincidan en importancia.

Comentarios