A los 29 años, decidà aprender a tocar el violoncello. Por supuesto, una decisión asà tiene implicaciones negativas y positivas, empezando por la riqueza recibida de las constantes lecciones de humildad que me da el buscar aprender a hacer algo tan difÃcil a esta edad (y no a los 5 años, que es cuando la mayorÃa de los cellistas profesionales empezaron). Por otro lado, el hecho de que la decisión sea propia y no de mis padres también acarrea muchas situaciones particulares, pues me exige mucha autodisciplina, en especial cuando tengo un dÃa difÃcil y de cualquier manera tengo que llegar a practicar. De cualquier manera, todo el proceso ha sido muy enriquecedor en todo sentido y a pesar de las dificultades, consideraba que “más o menos allà voyâ€. Hasta hoy…
Las últimas dos semanas estuvieron llenas de trabajo y de todo tipo de complicaciones, al grado de que tuve que cancelar mi clase semanal de cello, y reducir bastante los tiempos acostumbrados de práctica. Hoy finalmente pude volver a tomar mi clase, que fue en sà misma muy frustrante, pues me descubrà incapaz de tocar cosas que ya tocaba perfectamente hace unos dÃas, y cometiendo errores que habÃa según yo superado hacia meses. Mi mal desempeño incluso motivó el que mi maestra me dirigiera un inusual discurso, sobre el que he reflexionado a lo largo de la mañana y que cada vez me parece más profundo y adecuado para el tema de este blog.
En resumen, de las palabras de mi maestra puedo sacar dos grandes lecciones, que me gustarÃa compartir aquà porque me parece que se pueden adaptar a casi cualquier aspecto de la vida.
Lección 1: “Lo importante no es llegar, sino mantenerseâ€. Es decir, no confiarse, no “dormirte en tus laurelesâ€. Yo asumà que, dado que habÃa ya logrado superar ciertos obstáculos técnicos y musicales, habÃa llegado a un cierto “gradoâ€, que no perderÃa ya. Claramente, estaba equivocado. Por supuesto, más allá de mis frustraciones musicales, creo que esta lección se aplica a todo lo que tiene importancia en la vida. Por ejemplo el lograr, a través de un buen currÃculum y de una buena presentación, impactar en una entrevista de trabajo y obtener el empleo de nuestros sueños es algo muy positivo, pero es solamente el primer paso. Lo importante es, ya que tenemos el puesto, seguir logrando resultados y superando metas de manera constante. Esto mismo aplica en un ascenso, y hasta en lograr conquistar a nuestra pareja: ser quienes somos es un trabajo de todos los dÃas, que no podemos descuidar nunca, porque corremos el riesgo de retroceder y perder lo ganado.
Lección 2: “Toca hoy lo más bonito que puedas según tus posibilidadesâ€. Es decir, disfrutar el proceso al máximo, lo que se dice más fácil de lo que se hace. Esto significa también no perderse en pensar “lo haré bien en el futuroâ€, sino buscar hacerlo bien ahora mismo, es decir, todo lo bien que puedas según el momento en que estés. Creo que de esta lección se pueden desprender muchas ideas, por ejemplo, que el reservar tus capacidades para cuando tengas el puesto al que aspiras no hace sentido, pues más bien es al revés: tendrás el puesto cuando realmente explotes al máximo tus habilidades actuales, y entonces serás capaz de construir sobre ellas. Todo puesto de trabajo implica exigencias que pueden no gustarnos, y que pueden incluir desde participar en juntas largas y tediosas o sacar las fotocopias que necesita tu jefe, hasta atravesar la ciudad o el paÃs para visitar a un cliente potencial. Sin embargo, en cada una de las acciones que hagamos dentro de nuestro trabajo cotidiano, estamos construyendo y desarrollando nuestras habilidades. Volviendo al ejemplo musical, es indispensable que toque hoy los aburridos ejercicios y escalas con la misma voluntad y dedicación con la que intentaré tocar un hermoso concierto en el futuro.
Para concluir, creo que todo se engloba en que no hay camino fácil, pues debemos construir nuestra vida cada dÃa y, si bajamos la guardia, estar dispuestos a pagar las consecuencias, lo que podrÃa llevar a una tercera lección, “no dejarse paralizar por las derrotasâ€. En el caso el violoncello, esto implicará para mà el tener que practicar mucho más que lo acostumbrado para recuperar lo que habÃa ganado, no permitiendo que la frustración me paralice y buscando, en la medida de lo posible, no bajar el ritmo y seguir adelante. Esta lección es muy fácil de aplicar a la vida laboral, en la que constantemente nos vemos expuestos a frustraciones de todo tipo. Si no somos capaces de tolerar el fracaso, pequeño o grande, tenemos pocas probabilidades de alcanzar nuestros sueños. No hay tiempo que perder: ¡adelante!

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salomon amkie