30 Julio 2008
Comiendo en la oficina
Experiencias, Mientras trabajo, Recursos & Consejos Añadir un comentario
Cuando apenas se está entrando en el primer empleo, uno sólo piensa en la parte buena de la experiencia: la paga a fin de mes, los nuevos amigos, la libertad que se conquista…
Pero hay cambios que van apoderándose de tu rutina. Algunos son sutiles como el del guardarropa: poco a poco vas acostumbrándote a comprar ropa “apta” para tu lugar de trabajo, por ejemplo. Pero hay otros cambios que son mucho más drásticos y que afectan tu calidad de vida. Uno de ellos es la alimentación.
A menos que vivas cerca del lugar en el que trabajas, o que tu empleo incluya un servicio de comedor, alimentarse en días laborales es complicado y muchas veces hasta costoso. Y si estás a dieta, mucho peor.
¿Qué puedes hacer? Sigue leyendo y lo sabrás.
Por lo general, la mejor recomendación es llevar tu comida desde casa y calentarla en el trabajo pues, normalmente, las oficinas de ahora cuentan con un pequeño espacio de cocina o comedor donde habrá un horno microondas disponible. Si no es así, es mejor que resuelvas tus comidas diarias con alimentos fríos, como ensaladas o sándwiches.
Pero allí se presenta el otro problema: llegas tan cansado a casa que no tienes ánimos para cocinar y, a menos que vivas con la familia o que tengas servicio doméstico, es posible que no te sea fácil llevar comida preparada en casa.
¿Y qué tal si compras comida en algún lugar cercano o comes en un restaurant? Al principio suena fantástico, pero a medida que se repitan esos gastos, tu bolsillo te hará saber si te lo puedes permitir como práctica común (y son pocos los que pueden comer fuera todos los días).
Si estás comenzando en el mundo laboral, considera cómo harás para mantener una alimentación sana. En Internet podrás encontrar tips nutricionales excelentes, algunos blogs hay consejos que podrías tomar en cuenta, y aquí yo también quiero compartir algunos contigo:
- Es muy importante que hagas tres comidas al día como mínimo, pero de ser posible toma una par de meriendas ligeras a lo largo del día.
- Debes consumir alimentos sanos: los excesos en comidas rápidas o de dudosa procedencia pueden enfermarte
- No olvides mantenerte hidratado tomando por lo menos dos litros de agua al día. Trata de llevar un recipiente adecuado para cargar tus propios líquidos o averigua si en tu oficina hay fuentes de agua potable disponibles para el consumo de los empleados.
Parece una tontería pero hay quienes, por novatos, olvidan su alimentación al comenzar un trabajo y pasan hambre, se enferman o sencillamente gastan demasiado dinero.
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