05 Mayo 2008
No todo lo que brilla es oro para un joven ejecutivo
Experiencias, Mientras trabajo, Oportunidades Añadir un comentario
Muchos jóvenes profesionales al salir de prestigiosas universidades consiguen escalar rápidamente en sus nuevos empleos. Pero este ascenso no siempre está exento de problemas y envidias que hacen difícil el día a día laboral y enturbian el clima laboral.
Hace algún tiempo atrás la investigación “The New Road to the Top” (Monika Hamori y Peter Cappelli), publicada por Harvard Business Review, dio a conocer las facilidades que tienen los ejecutivos actuales para alcanzar puestos relevantes en sus organizaciones. Esto a consecuencia de la menor cantidad de escalones entre los cargos más altos y los más bajos. Hoy en día es normal que jóvenes que no superan los 25 años y titulados de carreras relacionadas con la administración de empresas, alcancen altos cargos en un corto plazo de tiempo, transformándose en destacados ejecutivos. No obstante, este rápido avance provoca la envidia de colegas y compañeros de trabajo que no han tenido la misma suerte.
El ser joven y estar a cargo de un grupo de personas es una situación difícil de sobrellevar. Bien lo sabe Daniel, un recién titulado de Ingeniería Comercial, quién a los pocos meses en su nuevo trabajo se convirtió en un ejecutivo Top.
Era un joven amable, tranquilo y con sólidos valores éticos-morales, aunque lamentablemente todo esto no era algo que sus subalternos valoraran, ya que la envidia era mayor.
A pesar de los intentos de Daniel por demostrar que no quería provocarles problemas, la gran mayoría de sus empleados a cargo no podían aceptar que este joven con poca experiencia fuera el jefe, cosa que los llevó a tramar un sabotaje a su labor para provocarle un despido.
De esta forma, ante la inminente llegada de un nuevo software de administración a la empresa, sus subalternos decidieron que nadie le explicaría el funcionamiento de él, buscando con ello que tuviera que aprender solo y esto provocara errores en el funcionamiento de la oficina.
Lamentablemente para ellos, el joven se dio cuenta de todo al leer por error un mail que encontró en la impresora. Se sintió defraudado, pero lo que más le dolía era la envidia que los demás sentían hacia él, desconociendo sus méritos académicos y laborales.
Con el paso de los días, el clima laboral seguía complicado y Daniel ya estaba perdiendo la confianza en su trabajo. Pero fue en ese momento cuando recibió la extraña llamada del gerente general, quién le pedía que se presentara lo antes posible en su oficina.
Al encontrarse con su superior, la primera pregunta que recibió fue como se sentía en su cargo. El joven le contesta que bien y que no tenía mayores problemas. Sin embargo, el jefe ya estaba enterado de las dificultades que había vivido gracias a la sinceridad de algunos pocos trabajadores que apoyaban la eficiente labor de Daniel.
Evaluando la situación y su excelente desempeño, a pesar de las trabas que le habían puesto sus subordinados, el gerente tomó la sorpresiva decisión de ofrecerle un cargo más alto, con mejor sueldo y muy lejos del ambiente malo que le había tocado sortear.
Al conocer la noticia, aquellos que detestaban al joven debieron aceptar su error y destacar que su juventud nunca incidió en su profesionalismo. El joven siempre fue un ejecutivo muy profesional en su desempeño laboral y en su trato con los demás.
Después de algunos años, Daniel relató esta historia en un seminario y terminó su exposición afirmando que nunca será fácil para un joven ejecutivo hacerse cargo de subordinados mayores.
A continuación te entregamos links relacionados con lo expuesto en este Blog:
http://www.udp.cl/egresadosudp/inteligencia_laboral/prensa/headhunting.htm
http://www.derevistas.com/contenido/articulo.php?art=1398
Fuente de la fotografía: www.materiabiz.com
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19 de Mayo de 2008 - 15:34
Que tal…
Leyendo esto, asi a grandes razgos, uno se puede dar cuenta Qué tan bueno puede ser un buen jefe… o sea… Daniel no dejó de hacer su trabajo sencillamente porque su gente no le funcionaba, a pesar de sentirse defraudado, Daniel siguió intentando y pues fijate que el Gerente lo terminó ascendiendo… ¡¡ Es una historia motivadora !!