De acuerdo con un estudio de la UNLP, el 91% de sus egresados tiene trabajo. En el 88% de los casos, el empleo se relaciona con la carrera. Las habilidades informales incorporadas en el estudio explican que los graduados sean los más buscados por las empresas.
Según el estudio que anualmente realiza el Servicio de Empleo PROLAB-AMIA a los graduados de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el 91% de los egresados correspondiente a la promoción 2006 se encuentran insertos laboralmente. En este sentido, el licenciado Ignacio Ignisci, Director de dicho Servicio, señala que “hoy podemos decir que, a pesar de la escasez y falta de oportunidades de empleo de un amplio sector de la juventud, los universitarios son los más buscados a la hora de cubrir un puesto de trabajo“.
El informe analiza no sólo el nivel de inserción laboral, sino también, las carreras que presentan una mayor y una menor demanda. Entre los graduados que cuentan hoy con una salida laboral más rápida y efectiva, se encuentran los pertenecientes a las Facultades de Ingeniería, Informática, Ciencias Económicas, Astronomía y Ciencias Exactas. Mientras que los de menor porcentaje de inserción en el mercado de trabajo, indica el estudio, son los egresados de Trabajo Social, Periodismo y Bellas Artes.
De acuerdo con las cifras del trabajo realizado desde la UNLP, el 36% de los egresados que actualmente trabaja posee hasta dos empleos diferentes y en forma simultánea el 54% ocupa un único puesto laboral y sólo el 9% ocupa hasta 3 puestos de trabajo.
Siguiendo con el grupo de los egresados insertos laboralmente, “podemos percibir que el 50% trabaja entre 6 y 8 horas, el 32% lo hace más de 8, y el 18% entre 4 y menos de 4 horas”, sostiene Ignisci.
Resulta un aspecto destacado que el 88% de los graduados que trabaja mantiene una fuerte correlación entre su empleo y su formación académica. Ignisci agrega que “además podemos observar que dentro de los que realizan tareas relacionadas con su profesión, el 35% lo hace en la actividad docente”.
El informe también analiza el régimen laboral de los graduados. En este aspecto, el 60% se encuentra en relación de dependencia el 11% realiza tareas ad honorem y el 10% lo hace por cuenta propia. Por otra parte, el 61% trabaja en el sector público, mientras que el 28% lo hace en el sector privado. Por último, se registra un 10% en ambos sectores.
En cuanto a las remuneraciones de los jóvenes egresados, se puede percibir que el 23% gana más de $2000, el 25% gana entre $1500 y $2000, el 16% entre $1000 y $1500, el 24% entre $500 y $1000 y el 9% menos de $500.
“Entre los egresados que perciben mayores ingresos podemos encontrar a los de las carreras de Exactas, Ingeniería, Medicina y Ciencias Agrarias, y entre los que perciben menos se encuentran los graduados de las carreras de Periodismo, Humanidades y Ciencias Naturales”, señala Ignisci.
La importancia del trabajo y el estudio
Siguiendo con las tendencias generales en ciertas carreras, como la ingeniería, el informe indica que el 79% de los egresados de la UNLP en 2006 trabajó durante los últimos años de la carrera. Quizás sea esta la variable que explique la exitosa inserción laboral de los recién graduados en el mercado laboral. Debido a que el trabajo en sus años de estudio, le permitió al estudiante adquirir herramientas, prácticas, experiencias y conocimientos en sus primeros pasos hacia el mundo del trabajo, el futuro egresado fue desarrollando su propio potencial para ocupar posiciones en distintas organizaciones.
Uno de los datos más llamativos del informe elaborado por el Servicio PROLAB, constituye el hecho de que el 38% de los estudiantes trabajó en el sector formal de la economía, mientras que el 40% lo hizo en actividades informales. “Por otra parte, notamos un incremento del 21% en la incorporación de estudiantes a través del sistema de pasantías“, indica Ignisci. En este sentido, se observa que de los egresados 2006, el 36% mantiene el mismo puesto de trabajo que consiguió cuando aún estudiaba.
Otro dato que se desprende de la encuesta es la mínima proporción de diferencia entre quienes trabajaron de forma esporádica durante su carrera (el 51%) y quienes lo hicieron de manera permanente (el 49% de los estudiantes).
¿Por qué los universitarios son los más buscados?
“Somos conscientes de que hoy las universidades públicas se convierten en una gran cantera de talentos en formación para el mundo laboral y en una enorme fuente de reclutamiento de personal capacitado y competente para afrontar las nuevas exigencias en el mundo del trabajo. También sabemos que la Universidad no transmite sólo enseñanzas teóricas, sino otro tipo de conocimiento fuera del ámbito del aula“, asegura Ignisci.
Ahora bien, ¿cuál sería esa otra enseñanza que ofrece la vida académica? Según el director del Servicio de Empleo, “se relaciona con aspectos de la formación que se orientan a fortalecer conductas y valores vinculados con aspectos actitudinales y emocionales de los estudiantes y futuros egresado”. Resulta, entonces, esta enseñanza no formal la que implícitamente provoca el desarrollo de potencialidades que son valoradas y necesarias en cualquier ámbito laboral.
Por ejemplo, apunta Ignisci, “el rendir exámenes en forma oral, el permanente reciclaje y lectura de textos para su preparación, el respeto y el cuidado en el modo de relacionarse con su interlocutor, el ampliar y detallar información a la hora de trasmitir y argumentar mensajes de manera técnica, lógica, o desde el sentido común potencian las habilidades verbales”.
A su vez, continúa el especialista, “el trabajo en equipo desde los primeros años de la carrera contribuye a la adjudicación de roles y tareas, fomentando las relaciones interpersonales, generando situaciones de solidaridad, compañerismo y aprendizaje mutuo. Es decir, se promueve la integración para el logro de los objetivos dispuestos en la entrega de sus trabajos prácticos”.
En este sentido, los grupos de estudio se presentan como otra oportunidad para desarrollar habilidades que serán fundamentales en el futuro. “En estas situaciones podemos ver quiénes cuentan una capacidad de liderazgo para desarrollarse operativamente en la coordinación grupal, mostrando capacidad y seguridad en la exposición de temas y proyectos requeridos”, señala Ignisci.
Según el especialista, los estudiantes también pueden desarrollar la autonomía a la hora de trazar y alcanzar objetivos dentro de la universidad. “El alumno debe aprender forzosamente a manejarse en forma independiente en la Facultad en cuanto a la presentación de certificaciones, la obligatoriedad de la realización de trámites administrativos en los departamentos de alumnos, la autorregulación de su asistencia a clases, la elección de horarios, materias a cursar y cátedras”.
Cualquier trabajo requiere de una cierta capacidad de organización y planificación. En este sentido, el estudiante, conciente o inconscientemente, desarrolla una capacidad analítica en la que fija sus propias metas y objetivos a largo y corto plazo para poder recibirse. “Para esto, el alumno, en general, observa, examina y razona cautelosamente cada situación, detectando errores y aciertos”, explica Ignisci.
El alumno también adquiere una gran capacidad de adaptación y, como consecuencia, un mejor rendimiento, virtudes que podrá aplicar a su vida laboral. “La adaptación proviene del cambio permanente y metodológico que se impulsa de las distintas corrientes de pensamiento que se estudian durante la carrera”.
Por último, Ignisci menciona la mayor tolerancia al estrés adquirida durante la carrera debido a la “constante exigencia académica, en cuanto a las entregas de trabajos y el cumplimiento exitoso con lo estipulado en los planes de estudio, la organización de sus tiempos y tareas, y el estar permanentemente sorteando obstáculos”.
En definitiva, no sólo serán los conocimientos formales teóricos y prácticos propios de la carrera elegida los que explican el hecho de que las búsquedas laborales se concentren en los graduados universitarios, sino también la suma de estos otros aspectos formativos que hacen a la personalidad de los egresados. Resultan estas últimas, virtudes muy valoradas por los selectores a la hora incorporar personal en las organizaciones.
“Por ende, podemos afirmar que la universidad pública forma perfiles sumamente preparados para las exigencias laborales de hoy. Esta tendencia se comprueba en el hecho de que, en los últimos tiempos, se ha incrementado enormemente la demanda de ofertas laborales dirigidas a los estudiantes y profesionales de las distintas casas de estudio”, conluye Ignisci.
Fuente: Prensa UNLP
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15 de Enero de 2008 - 20:43
El estudio como herramienta de superación y desarrollo profesional y personal, seguirá siendo funadmental en las próximas décadas para todos aquellos que desean un porvenir mejor…
No obstante, tanto las universidades como los gobiernos deben adaptarse a los nuevos tiempos creando oportunidades en los campos que determinarán los empleos del futuro, poniendo esfuerzo y dinero en las áreas que moverán las industrias y la economía en los años venideros…Los jóvenes deben a su vez identificar su vocación en base a lo que está por venir y a lo que serán los empleos del mañana. Se trata pues de una tarea conjunta en donde toda la sociedad deberá participar.