Algunas personas con discapacidad necesitan un empujoncito para dar el salto al mercado laboral, y qué mejor que dar ese empujoncito contando unas cuantas experiencias laborales de personas con discapacidad. Así que he estado navegando por Internet y he encontrado estas historias que quisiera compartir con vosotros:
Verónica tiene discapacidad física y visual. Antes de padecer su discapacidad fue auxiliar de clínica, pero cuando empezó su enfermedad tuvo que dar un giro laboral y actualmente trabaja como administrativa. Hoy manifiesta estar encantada con su puesto de trabajo.
Una noticia que podría ser motivo de alegría en la mayoría de los hogares, a veces trae dolores de cabeza en las empleadas que están cuidando su puesto de trabajo: estás embarazada y no sabes cómo decírselo a tu jefe.
Aunque hay países que tienen una legislación que protege a las mujeres embarazadas, muchas veces se utilizan métodos indirectos para despedir a una empleada encinta por los gastos y problemas que su nueva condición podría traer a la empresa.
Hoy quise compartir con los lectores de este blog algunas ideas sobre este tema y quiero empezar por hablar de los derechos de la mujer embarazada. Leer el resto de esta entrada »
Lamentablemente en Chile existen los llamados “pitutos”, que significa cuando alguien logra acceder a un puesto de trabajo por el sólo hecho de tener algún tipo de conexión con una autoridad de determinada empresa y no por méritos propios.
Es evidente que el teletrabajoes una buena opción para muchas personas, pero para las personas con discapacidad es aún mejor opción, sobre todo para aquellas con movilidad reducida o discapacidad visual severa que no pueden desplazarse hasta la oficna, por ejemplo.
Como comentaba mi compañera Rhona en su post del teletrabajo hace unos meses, éste es una forma flexible de organización del empleo que consiste en el desempeño de la actividad profesional sin la presencia física del trabajador dentro de la oficina.
Nunca había visto el programa de TVE “Repor“. El día 24 de junio, por casualidad, me lo encontré en antena. Estaban hablando sobre las “superofertas” de empleo maravillosas que podemos encontrar hoy día…y eso me recordó la cantidad de comentarios fraudulentos que he tenido que borrar del blog y del foro en los que se engaña a la gente con falsas promesas de un sueldo increíble y, a veces, tan sólo con falsas promesas de un empleo normalito.
Como decían al final del programa “No se fíen de ganar mucho y trabajar poco”.
La aprobación de la Ley de Inmigración por parte del Parlamento Europeo levantó polvareda de este lado del océano.
Dejando de lado los eufemismos utilizados para referirse a ella (“operación retorno”, “ley de repatriación” “plan de inmigración”), la nueva normativa busca expulsar a los inmigrantes que ingresaron de forma ilegal a la Unión Europea.
No todas las órdenes que te da tu jefe deben ser acatadas. Pero no debes ignorarlas simplemente: te toca decirle que no.
Se dice fácil pero, ¿es posible? ¿Qué se necesita para llevarle la contraria al superior sin buscarse un gran problema? ¿Cómo hacerlo sin terminar despedido?
Los Centros Especiales de Empleo (CEE) son empresas de empleo protegido, donde al menos el 70% de su plantilla está formada por personas con discapacidad y cuyo objetivo principal es el de proporcionar a dichas personas la realización de un trabajo productivo y remunerado, adecuado a sus características personales y que facilite la integración laboral de éstas en el mercado ordinario de trabajo.
Según se desprende de esta definición, los CEE son empresas que sirven de pasarela para el mercado laboral ordinario, por lo que los empleados sólo trabajarían allí hasta que estuviesen preparados para trabajar en la empresa privada, pero lo cierto es que a menudo ocurre que los empleados acaban quedándose en los CEE, sobre todo los empleados con discapacidad intelectual (que por desgracia lo tienen bien difícil para incorporarse al mercado laboral ordinario).
Hoy estuve pensando en lo bueno que resulta un agradable clima organizacional para la vida personal: si uno se siente bien en el empleo, al llegar a casa emana alegría y tiene ganas de contar lo que ha vivido en el día, aunque esté muy cansado.
Pero si uno está en un ambiente de trabajo tóxico, es posible que se ponga triste y tenga episodios de depresión. No te lo tomes a broma: tu trabajo puede afectar tu calidad de vida en general, para bien o para mal.