El novio de una compañera está buscando un segundo trabajo. Parece que es una alternativa a la crisis. Otro amigo, que tiene su propio negocio, también ha encontrado otra actividad alternativa. Sólo les diferencia que el primero busca empleos sin contrato, a tiempo parcial y el segundo una empresa en la que empezar una carrera alternativa.
Hace unos días, el New York Times dio a conocer el malestar de los empleados de Google, debido a la decisión del megabuscador de modernizar el programa de guarderías y aumentar el precio del servicio.
La guardería que valía 1.425 dólares mensuales por niño pasó a costar 2.500 dólares, y a cobrar 57.000 dólares el servicio anual para dos niños que antes costaba 33.000 dólares. Muestra de lo que el incremento produjo, es que la lista de espera de dos años en la que estaban inscriptas 700 familias se redujo hasta menos de la mitad.
Que el hecho haya sido protagonizado por Google sorprendió. En 2007 el buscador fue elegido la mejor empresa para trabajar en Estados Unidos. Entonces, ¿cómo es posible que la compañía que destaca por la variedad de beneficios que brinda (médico, nutricionista, tintorería, masajes, entrenador personal, piscina, spa, toboganes, salas de relax) le haga esto a sus googlers- término con el que se conocen a los trabajadores de la empresa?
Hace algunos viernes mirando Caiga Quien Caiga (CQC), un programa periodístico argentino que conduce por Mario Pergolini, vi una nota que me llamó mucho la atención. Gonzalito, uno de los movileros más descarados del programa, visitó la sucursal de Google en Buenos Aires.
Allí disfrutó de un sillón masajeador y jugó al ping pong contra el director de la empresa. ¡No lo podía creer! En esas oficinas convive elrelax y el juegocon la formalidad de los escritorios y las computadoras de trabajo. ¿Cómo es posible? ¿Están cambiando las metodologías laborales?
Siempre escuchamos hablar acerca de empresas que intentan mejorar las condiciones de sus empleados. Un comedor más grande, una silla ergonómica o más espacio en la mesa de trabajo. Pero ¿qué dirías si te hablo de toboganes, bañeras de hidromasaje o una partida de “Guitar Hero” a media mañana?